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Millones de jóvenes vidas, de un lado y del otro, llenos de ilusiones, emprenden el camino a la gran confrontación.
Puñados de decrépitos ancianos, de un lado y del otro, azuzan a los jóvenes para que lidien, sin tener alguna razón.
Los adolescentes, de un lado y del otro, se enfrentan en batallas y ofrendan su sangre al campo...
Los grupos de decrépitos ancianos, de un lado y del otro, monitorean las batallas, observándolas por televisión.
Los jóvenes de un lado y del otro, azuzados con mentiras, esgrimen sueños y conceptos para su intervención.
Entre la pestilencia de los cadáveres de los jóvenes, de un lado y del otro, solo queda desazón
Los decrépitos ancianos, de un lado y del otro, repartirán medallas y pésames a adolescentes mutilados y a madres desconsoladas que no entienden por qué fue la lucha,
Ha llegado el momento de reclamar botines, honores y dignidades saqueadas, de un lado y del otro.
Los decrépitos ancianos, de un lado y del otro, evalúan si fue un buen negocio, o una inversión que se perdió.
Los jóvenes, de un lado y del otro, que devoren su mierda. La guerra ya acabó.
Hay jóvenes de quince y veinte. Créanme, de un lado y del otro.
Si una madre llora a un crío adolescente, el llanto derramado, de un lado y del otro… es por un joven que murió.

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