IIustración y prosa de Oswaldo Mejía
(Derechos de autor, protegidos)
Aquí quedaste aguardando, sin siquiera saber que esperabas... mas, esa ilusión fue tu motivo; esa luz al final de la escalera se empeñó en hacerte vivir ¿Ahora se apagó esa luz? ...No importa. Mientras pueda, día a día tomaré mis pinceles y dibujaré una bella sonrisa en tu rostro. Con ella intentaremos espantar la negrura y el mal olor de nuestro cubículo. Día a día pintaré tus labios en arco... aunque todo sea una farsa, sonreirás para mí… y ambos disfrutaremos lo fingido.


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