Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía
(Derechos de autor, protegidos)
Al oír la plegaria de aquella niña, le di la espalda. Ahora mi sombra se proyectaba inmensa, tan larga como el camino que debía recorrer sin ella. Si hubo lágrimas del otro lado, no lo sé... pero de este lado hubo sudores fríos.
Han pasado mil vientos y ahora, nuevamente, la tengo frente a mí, quizás con las lágrimas de ayer. no lo sé... pero si sé de los mismos sudores fríos que ni sombra tienen este día.
Roza mi espalda; sin palabras, ya sin mirarnos. Quiero pensar que hay lágrimas del otro lado y que se mezclan con los sudores fríos de hoy…


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