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martes, 4 de noviembre de 2025

KARENCIA 23


Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

(Derechos de autor, protegidos)





La mujer vieja y ciega derramó monedas de oro desde sus dedos de ave, pero el tintineo de las mismas fue estéril e inútil. El hijo del hombre continuó su andar...ni se inmutó; no hubo brillo que detuviera su paso. Sus calígulas polvorientas y raídas pisotearon las monedas sin siquiera enterarse qué rostro se había acuñado en ellas...






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