Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía
(Derechos de autor, protegidos)
Aquel burrito celeste con pequeñas e inútiles alitas de murciélago, que llevaba pinceles atados a sus patitas y que correteaba de aquí para allá por su mundito imaginario, garabateando cuanto camino le tocó recorrer, ahora tiene las patitas heridas... Pero aún garabatea por doquier.
-A pesar de la discapacidad en mis manos ¡He vuelto a pintar!-


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